Pesada como el plomo, dolorosa a más no poder; éso es la soledad, la que a veces buscamos y otras veces preferimos evitar.
No es como las demás emociones, el resto pasan tras unos momentos, y también son bastante destructivas con uno mismo, pero la soledad lo es más, puedo considerarla una de las peores ya que ésta va en contra de nuestra naturaleza sociable, es implacable, te llena de amargura y te duele, cada vez más. Al principio sólo es como una espina, una molestia, pero al cabo del tiempo se va haciendo pesada, sientes como si te estuvieran marcando con un hierro al rojo vivo, te destruye la moral porque se ha demostrado que, por muy enfadados que estemos con el mundo, al final siempre necesitamos hablar con alguien, ya sea para discutir con él o para hablar, no importa de lo que sea, pero con ello compartes el dolor y éste pasa como una tormenta pero en la soledad aumenta.
Un ejemplo sería yo esta misma tarde. Esta tarde estaba deprimido, al principio estaba muy enfadado y no quería hablar con nadie, pero, como todos los enfados éste pasó y se cambió por la desesperación (sí otra vez desesperación, como el año pasado) y en esa desesperación me encontré solo. No tengo palabras para expresar exactamente lo que sentía sólo puedo decir que era horrible, dolía, es como si te empezara a arder el cuerpo y no pudieras apagarte. He de admitir que la soledad te consume, te desgasta y puedes llegar a hacer cualquier cosa para acabar con ella, en ocasiones he llegado a estar tan solo que he empezado a hablar conmigo mismo, tan solo para no sentirme así de solitario, pero en aquellas ocasiones tenía un buen libro para leer y ganas para hacerlo, o imaginación que me llenara la mente, para encerrarme en mí mismo, pero esta tarde, como algunas contadas ocasiones (aunque ahora que lo pienso no son tan contadas) tenía libros, pero no tenía ni las ganas ni el ánimo para leerlos, porque me di cuenta de que cada vez que me ponía a leer me asaltaba ese pensamiento de que leía porque estaba solo y no tenía a nadie y cuando intentaba evadirme en mi imaginación sólo pensaba en que estaba en un desierto. Verdaderamente lleva a la locura pero hasta el momento la he sobrellevado, pero me ha marcado. De pequeño era muy rechazado y por eso me volví tan tímido y solitario.
Así que no os aconsejo dejaros llevar por vuestras emociones y enemistaros con aquellos que os quieren porque en estos momentos son lo que más apoyo nos pueden dar.
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