Pesada como el plomo, dolorosa a más no poder; éso es la soledad, la que a veces buscamos y otras veces preferimos evitar.
No es como las demás emociones, el resto pasan tras unos momentos, y también son bastante destructivas con uno mismo, pero la soledad lo es más, puedo considerarla una de las peores ya que ésta va en contra de nuestra naturaleza sociable, es implacable, te llena de amargura y te duele, cada vez más. Al principio sólo es como una espina, una molestia, pero al cabo del tiempo se va haciendo pesada, sientes como si te estuvieran marcando con un hierro al rojo vivo, te destruye la moral porque se ha demostrado que, por muy enfadados que estemos con el mundo, al final siempre necesitamos hablar con alguien, ya sea para discutir con él o para hablar, no importa de lo que sea, pero con ello compartes el dolor y éste pasa como una tormenta pero en la soledad aumenta.
Un ejemplo sería yo esta misma tarde. Esta tarde estaba deprimido, al principio estaba muy enfadado y no quería hablar con nadie, pero, como todos los enfados éste pasó y se cambió por la desesperación (sí otra vez desesperación, como el año pasado) y en esa desesperación me encontré solo. No tengo palabras para expresar exactamente lo que sentía sólo puedo decir que era horrible, dolía, es como si te empezara a arder el cuerpo y no pudieras apagarte. He de admitir que la soledad te consume, te desgasta y puedes llegar a hacer cualquier cosa para acabar con ella, en ocasiones he llegado a estar tan solo que he empezado a hablar conmigo mismo, tan solo para no sentirme así de solitario, pero en aquellas ocasiones tenía un buen libro para leer y ganas para hacerlo, o imaginación que me llenara la mente, para encerrarme en mí mismo, pero esta tarde, como algunas contadas ocasiones (aunque ahora que lo pienso no son tan contadas) tenía libros, pero no tenía ni las ganas ni el ánimo para leerlos, porque me di cuenta de que cada vez que me ponía a leer me asaltaba ese pensamiento de que leía porque estaba solo y no tenía a nadie y cuando intentaba evadirme en mi imaginación sólo pensaba en que estaba en un desierto. Verdaderamente lleva a la locura pero hasta el momento la he sobrellevado, pero me ha marcado. De pequeño era muy rechazado y por eso me volví tan tímido y solitario.
Así que no os aconsejo dejaros llevar por vuestras emociones y enemistaros con aquellos que os quieren porque en estos momentos son lo que más apoyo nos pueden dar.
martes, 28 de febrero de 2012
sábado, 18 de febrero de 2012
El fin de un libro, el final de una etapa
¡Hola de nuevo! hoy, esta entrada trata del significado de terminar un libro, un paso difícil y complicado.
Al finalizar un libro que nos es interesante, no podemos evitar imaginar un final alternativo o una continuación en caso de que forme parte de una serie, ¿y por qué hacemos ésto?. Yo creo que es porque después de dedicar tiempo, esfuerzo y en algunos casos hasta paciencia, no nos es fácil sencillamente cerrar el libro y darle la espalda cuando sus imágenes, sus aventuras, sus historias, poemas, emociones, sentimientos y tragedias han estado en nuestra mente y en nuestro corazón, dándonos alas para la imaginación, experiencia, conocimientos y sabiduría (sí señor, sabiduría, aunque después depende de nosotros el asentarla en nuestras cabezas o no), están junto a nosotros queramos o no, porque esa es la magia de los libros; si te interesan permanecerán y nos acompañarán para siempre.
Por eso es tan complicado llegar al final de un libro y cerrarlo, porque añoramos las aventuras de sus páginas y para mí no fue fácil terminarme la colección de "El Legado" sabiendo que después de la última página, la última palabra, ya no habrá mas intrigas, ya no más alegrías o tristezas o melancolías, no más esperanzas, fantasías, poemas, islas y montañas; eso supondría la nada ¡Nada! ¡Ido, desaparecido! ¡Y jamás retornará, no de la misma manera!. He de admitir que al principio me deje llevar por la melancolía, al igual que un náufrago aferrado a su madero, abandonada la esperanza se deja llevar por las olas y por las mareas, sintiendo que todos los personajes, todas las historias, esperanzas, futuros, vidas, aventuras...que todo lo que había visto, aprendido y conocido en este libro moría al cerrar sus páginas y sus tapas. Pero después, me dije "no, no puede acabar todo así, no ha acabado.". Me di cuenta de que si yo quería, podía continuar la historia.
Por eso digo que lo que lees no muere, a menos que ese sea tu deseo; permanecerá en ti latente.
Que no digan que los libros no valen para nada ¡Hasta otra!
Al finalizar un libro que nos es interesante, no podemos evitar imaginar un final alternativo o una continuación en caso de que forme parte de una serie, ¿y por qué hacemos ésto?. Yo creo que es porque después de dedicar tiempo, esfuerzo y en algunos casos hasta paciencia, no nos es fácil sencillamente cerrar el libro y darle la espalda cuando sus imágenes, sus aventuras, sus historias, poemas, emociones, sentimientos y tragedias han estado en nuestra mente y en nuestro corazón, dándonos alas para la imaginación, experiencia, conocimientos y sabiduría (sí señor, sabiduría, aunque después depende de nosotros el asentarla en nuestras cabezas o no), están junto a nosotros queramos o no, porque esa es la magia de los libros; si te interesan permanecerán y nos acompañarán para siempre.
Por eso es tan complicado llegar al final de un libro y cerrarlo, porque añoramos las aventuras de sus páginas y para mí no fue fácil terminarme la colección de "El Legado" sabiendo que después de la última página, la última palabra, ya no habrá mas intrigas, ya no más alegrías o tristezas o melancolías, no más esperanzas, fantasías, poemas, islas y montañas; eso supondría la nada ¡Nada! ¡Ido, desaparecido! ¡Y jamás retornará, no de la misma manera!. He de admitir que al principio me deje llevar por la melancolía, al igual que un náufrago aferrado a su madero, abandonada la esperanza se deja llevar por las olas y por las mareas, sintiendo que todos los personajes, todas las historias, esperanzas, futuros, vidas, aventuras...que todo lo que había visto, aprendido y conocido en este libro moría al cerrar sus páginas y sus tapas. Pero después, me dije "no, no puede acabar todo así, no ha acabado.". Me di cuenta de que si yo quería, podía continuar la historia.
Por eso digo que lo que lees no muere, a menos que ese sea tu deseo; permanecerá en ti latente.
Que no digan que los libros no valen para nada ¡Hasta otra!
sábado, 4 de febrero de 2012
¡Mortadelo y Filemón! Los Reyes del HUMOR ...(y de las chapuzas)
¡Hola! Supongo que el título ya os habrá informado de que va esta entrada, y si no, os diré que esta entrada va de los héroes del cómic, de los reyes del humor y de las carcajadas (normalmente por parte de otros), los personajes que con sus aventuras y desventuras nos han hecho pasar un buen rato, Mortadelo, el rey de los disfraces; y Filemón, el rey de...bueno de algo será rey, que más da.
¿Pero Mortadelo y Filemón han sido siempre tal como los vemos ahora?, no antes eran muy diferentes, y para llegar a ser, tal y como los vemos, tuvieron que pasar por un proceso de evolución con la ayuda del eminente profesor Bacteri...¡ah! no, perdón, con la ayuda de Ibáñez.
En primer lugar, tengo que describir a los personajes que conforman esta aventuras:
¿Pero Mortadelo y Filemón han sido siempre tal como los vemos ahora?, no antes eran muy diferentes, y para llegar a ser, tal y como los vemos, tuvieron que pasar por un proceso de evolución con la ayuda del eminente profesor Bacteri...¡ah! no, perdón, con la ayuda de Ibáñez.
En primer lugar, tengo que describir a los personajes que conforman esta aventuras:
Mortadelo. Mortadelo: es uno de los protagonistas; es alto, calvo (por culpa del crece-pelo del Bacterio), viste una levita negra con collarín blanco, es delgado, tiene una nariz muy larga, lleva gafas de culo de vaso, pantalones negros y zapatos negros. Es del pueblo de Borricón de arriba, y es un maestro de los disfraces, casi siempre se esta probando nuevos disfraces, para desesperación de los demás. Es muy simple y casi siempre mete la pata, causando una gran cantidad de quebraderos de cabeza (y de todo el cuerpo) principalmente a los que están a su alrededor, por lo que es una escena clásica el ver que todos le persigan a él. Su curriculum indica que es una ruina humana en cuanto a los estudios, faltandole por completar seis cursos de básica (primaria); y en lo que no son estudios.
- Filemón Pi (el apellido lo conozco porque aparece en todas las lapidas que le han hecho cuando iba a decirle al "super" que habían fallado una misión, por si las moscas): es el otro protagonista; es bajito, nariz cortita, lleva una pajarita, pantalones rojos, camiseta blanca, zapatos marrones y tiene dos pelos. No sé de donde es, pero puedo decir que su curriculum es aun peor que el de Mortadelo, y mientras que Mortadelo tiene diplomas por su habilidad para disfrazarse, el único diploma de Filemón es un certificado de que esta vacunado contra el moquillo firmado por el veterinario. Es bastante vengativo y se enfada fácilmente, aunque a veces no le faltan razones, y suele llevarse los golpes.
Yo os aconsejo que si un día estáis deprimidos, cojáis un clásico de Mortadelo y Filemón como el "Sulfato Átomico" y poneos a leer, os aseguro que de las carcajadas se os ira la mala uva en un decir ¡Jesús!.
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